2010 – Mis nonitos
Creo que lo peor del terremoto fue no poder estar con mi nonita en sus últimos dÃas. Estos son los momentos cuando detesto vivir en un paÃs tan largo y no en uno redondo. Ya que serÃa mas fácil llegar a todos lados. Pero no se pudo. Mi nonita nos dejo el 1 de Marzo del 2010. Lo bueno es que mi nonito la estaba esperando.
Por vivir en ciudades diferentes, los momentos para ver a mis nonitos eran las vacaciones. En verano viajábamos todos en auto a Santiago con la tradicional detención para el sanguchito y el huevo duro. Aunque a mi papá nunca le gustaron las paradas, el querÃa llegar lo mas pronto a Santiago y quedarse en la casa de mis nonos y no salir (el calor era excesivo para lo que estábamos acostumbrados).
Cuando mis nonos podÃan venÃan a vernos, se venÃan en auto y lo que mas recuerdo eran las maletas, de esas antiguas. Normalmente traÃan 4, dos para cada uno. Lo otro que nunca faltaba era la radio de mi nono que la colocaba en el velador y la encendÃa todas las mañanas.
Mis primeras experiencias con vÃdeos fueron con mi nono que traÃa su cámara y el VHS para ver los vÃdeos. Era todo un show, pero gracias a esos vÃdeos tenemos una buena parte de nuestra infancia en imágenes y sonido.
Otra cosa que recuerdo era la cantidad de veces que comÃamos al dÃa en Santiago, porque mis nonitos hacÃan las 4 comidas (desayuno, almuerzo, once y cena) QUE MANERA DE COMER!!!! 🙂 sobre todo harta carne, también en su casa probé por primera vez el aceite de oliva (que no me gusto y me sigue sin gustar) y siempre me impresionaba lo bueno que eran para el ajÃ.
Las visitas a Santiago significaban ver la novela brasileña del momento y obviamente escuchar previamente el resumen de que se trataba. Algo que recuerdo de esa época es que en la capital las novelas siempre estaban adelantadas en una semana, era como ir al futuro de las novelas. 😀
El año 1991 tuvimos un accidente automovilÃstico los tres en Concepción, habÃamos salido de la casa de mis papas a comprar calugas de casa a Palou. La compra fue exitosa, pero al regreso en Paicavà con Barros Aranas una micro (bus) paso con rojo, y las cosas se fueron a negro. Mi nono iba manejando, mi nona de copiloto y yo sentada detrás de mi nono, pero como mi nona me ofreció algunas calugas me senté al centro, cuando desperté estaba detrás de mi nona. Las cosas que recuerdo son difusas, primero vi los vidrios rotos en el piso junto con mis lentes, después todo se fue a negro nuevamente y desperté cuando me estaban subiendo a la ambulancia, alcance a ver a mi nona sentada en una silla de comedor que alguien le facilitó. Cerré mis ojos y cuando los volvà a abrir, mi mamá estaba a mi lado. Su cara me lo decÃa todo, ya que recibà muchos trozos de vidrios en mi cara, no tenÃa buen aspecto, pero considerando las heridas de los tres, las mÃas fueron las superficiales, por eso la gente se preocupa más, pero mis nonitos tuvieron entre fracturas y cortes severos. Eso valió para ellos una estadÃa en Concepción de 1 mes, tiempo necesario para que mi nonita estuviera en condiciones de viajar.  Lo bueno de este accidente es que la relación con mi nono fue mas cercana de lo que habÃa sido en el pasado, creo que se creo una complicidad.
El año 1999 mi tÃo Jano me consiguió una practica en Santiago (voluntaria, porque en mi carrera no eran obligatorias como hoy), trabajé Enero y Febrero en SIGMA, y esos dos meses me alojé donde mis nonitos que me recibieron a brazos abiertos. Ambas experiencias fueron sorprendentes, primero porque fue mi primera experiencia laboral (mi primer cheque!!!!) y segundo las conversaciones con mi nonita en la tardes, con consejos incluÃdos 🙂  y las conversar con mi nono los fines de semana.
Cuando estuve trabajando en Santiago los fui a ver, pero no tanto como hubiese querido, creo que esa es una de las cosas que me arrepiento de no haber hecho más seguido. Como anécdota en una de las visitas mi nonito «trato de acompañarme a la micro» pero se cayo y se rompió la nariz (por andar con las dos manos en los bolsillos) 🙂 Me molestaron harto, porque decÃan que iba a verlos para puro botarlo, obviamente mi nono igual bromeaba, hasta que fue mi mama con mi tÃa y el se volvió a caer. Exceptuando por el dolor sufrido, fueron buenas experiencias las que compartimos.
Mi nonito nos dejo primero, el funeral fue bello y mi nonito se veÃa en paz. Asà lo hizo mi nonita tiempo después, aunque tengo una deuda con ella de ir a verla cuando regrese. Siempre da pena cuando se van los que uno mas quiere, pero todos los recuerdos que tengo de ellos son excepcionales. Nonitos los amo mucho.
Mi tÃa Chichi le dedico unas hermosas palabras a mi nonita, ella las coloco en Facebook, pero acá las traspaso para preservar el mensaje (no le hice ningún cambio a el texto).
Mi mamá by Marta Bunster-Balocchi on Sunday, March 7, 2010 at 6:06amNo puedo imaginar las experiencias vividas por cada uno durante los minutos que duró este terremoto y lo que se ha vivido despues. Es un impacto tan grande que todo lo demás paso a segundo término. En et catástrofe sin embargo no quiero que pase desapercibido el fallecimiento de mi madre el dÃa 1 de marzo de 2010, sólo dos dÃas despues. Bernardina Balocchi Piccioli, hija de José Balocchi y MarÃa Piccioli, nacida en Capitan Pastene, la quinta de 10 hermanos. Hizo su vida de niña entre el campo y la ciudad, tal vez por eso su naturaleza alegre, simple y práctica. Se recibió de profesora normalista y trabajó en Santiago donde conoció a mi padre Alejandro Bunster. Ellos se radicaron en Concepción donde fue madre de cuatro hijos.Trabajó por mas de veinte años en la Escuela 19 en la calle Santa MarÃa en Chillancito y su amor por los niños, la forma en que se iluminaba su cara cuando los veÃa o acariciaba persistió hasta el final de sus dÃas Experimentó el terremoto del año 60 en Concepción y en estos dÃas me imagino sus trabajos para conseguir agua, electricidad, comida para las diez personas que eramos en casa sobre todo cuando tenÃa una hija(yo) que se habÃa contagiado con poliomielitis. En estos tiempos de actos heroicos, no puedo olvidar esa valentÃa innata, ese coraje para vivir la vida que mi madre tenÃa. Falleció en Santiago,sus funerales fueron en Santiago el dÃa 2 de marzo. La acompañaron a pesar de las circunstancias muchos sobrinos, amigos y siempre acompañada de su hijo mayor, quien ha heredado ese cariño por la familia que mis padres tenÃan y de su hija menor.Ni mi hermana ni yo, alcanzamos a estar con ella en ese dÃa.En estos tiempos de actos heroicos, ella, a su modo, sin hacer escándalo, vivió heroicamente su viday dejó una huella que persistirá en el tiempo, en sus hijos, nietos y personas que la conocieron.
Hasta Pronto mamá
Algunas palabras de mi tÃo Eric
Muy lindo tu mensaje, siempre pienso lo sacrificada que debió ser su vida, salir de su casa siendo una niña a un internado, lejos de sus padres….debe haber sido triste…pensemos que en su vida adulta fue feliz, un esposo que siempre la amó, tres maravillosas hijas y un hijo que sin ser tan maravilloso, siempre trató de hacer lo que pudo.Ya nos encontraremos todos….algún dÃa.
Gracias a todos