2010 – Verano
El verano de este año 2010 fue bastante mas largo que los anteriores, la mayorÃa piensa que esta relacionado con el terremoto del 27 de febrero.  Claro que en  mi caso el verano-vacaciones fue anterior a el 27 de febrero. Comenzamos el año con Germánen Santiago junto a Alfredo, Claudia y a la mamá de Germán. Estuvo muy bueno, además de la comida que estuvo deliciosa. Por supuesto que después de los abrazos hicimos algunas tradiciones.
La Claudia vino apatotada a pasar unos dÃas en Concepción y además fuimos unos dÃas al Sur, cerca de Lican Ray. Estuvimos en una cabaña muy acojedora que estaba a unos pasos del Lago Calafquén. Lo único que puedo decir que la compañia fue muy buena y que manera de comer 🙂 … hmmm pastel de choclo, tomatito, pan amasado con mantequilla, huevitos de la zona uffff me dio hambre. En el viaje hacia la cabaña hicimos escalas y una fue en Angol para almorzar. Y da la casualidad que habÃa una feria Artesanal en la Plaza. Me compre un par de aritos de greda y un ovillo de lana, que no era de Angol sino de Tomé. Aunque no sabÃa que harÃa con la lana, esta se veÃa preciosa. La lana no era mucha, asà que tendrÃa que probar para que serÃa útil.
Durante Febrero comenzamos a sacar mas a la AserrÃn y a la Almendra. Y algunas veces mi Papá con la Vanessa traÃan a la Pocha también. Es bonito ver a las tres correindo juntas, más encima que las tres tienen la misma correa, asi que son mas dificiles de distinguir. Este en una de las salidas de Concepción, para los que conocen más esta entre el estadio regional de Collao y el rÃo Andalién. También vamos a trotar a ese parque.
En nuestras vacaciones, fuimos a Puerto Varas para recordar cuando fuimos el 2004 (Luna de miel). Por supuesto que ha cambiado harto pero sigue con su encanto. Con Germán decidimos que recorrerÃamos harto, pero al final fue un viaje de relax, nos quedamos solo en Puerto Varas (en el hotel Greco que tenÃa un encanto particular), caminamos, comimos y dormimos harto 🙂  Por supuesto que llovió también, pero no importó, además me encanta el olor de las ciudad después de la lluvia.
Cuando regresamos tomamos un bus que paso por varias ciudades (con escala en Valdivia), fue agradable viajar sin apuros y poder apreciar la belleza del paisaje. Se me olvidaba, en Valdivia pasamos a comer a un restaurante que nos llevó Alvaro Herrera en una ocasión anterior. Que sándwich mas ricos.